Apaga el puro en un cenicero demasiado chico y se reclina en el
sillón de cuero negro. La oficina tapizada con telas grises y luces
puntuales, da a la avenida Quintana en plena Recoleta. Cae la tarde.
Repasa ensayos de filosofía que acaba de bajar de Internet, mientras el
celular suena una y otra vez: lejos de lo que podría imaginarse no son
ansiosos punteros bonaerenses los que llaman, sino sus hijos –tiene
cinco- preocupados por cuestiones mas serias, como el futuro de River o
qué habrá para cenar. Repuesto de la lluvía ácida que le dedicó el
kirchnerismo al filtrar un viejo legajo suyo, “Juanjo” Álvarez analiza la política con esa combinación de conceptos pragmáticos y directos, que impone la ruda realidad bonaerense.
¿La reelección como diputado fue una revancha después del episodio del carpetazo y los ataques que sufrió?
No,
no hago política por revancha. Hace muchos años que estoy en esto y se
que la validación de un político se da cuando lo reeligen luego de haber
ejercido un cargo. Cuando fui intendente de Hurlingham me pasó los
mismo. La primera vez iba en una lista que recibía un gran fervor
popular y resulte electo. La segunda vez, al PJ le fue mal, fue en 1999
cuando Duhalde pierde las elecciones, y la gente me eligió aún por más
votos. Ahí sentí que me había diplomado de intendente.
Ustedes
con una fuerza que se presentaba en la provincia de Buenos Aires por
primera vez, lograron unos más que respetables quince puntos y metieron
cuatro diputados nacionales ¿Qué siente cuando ve a sus viejos
compañeros de ruta de El general como Jorge Sarghini y Eduardo Camaño
que hicieron una muy pobre elección?
Cuando
creamos El general con Sarghini, Camaño, Francisco de Narváez y yo,
teníamos un acercamiento muy fuerte con Roberto Lavagna. Luego, con
Francisco consideramos que el sector ya no era lo que imaginabamos y que
no se había procesado bien la alianza con el radicalismo.
¿Qué significa una alianza mal procesada? ¿Le parece que Lavagna terminó siendo el candidato radical?
Si,
y además no quedaba claro hacia adonde apuntaba esa alianza. Esto sin
desconsiderar a las personas, con Lavagna fuimos ministros juntos y
tengo por el un respeto muy importante. Ahora, en términos políticos no
nos sentíamos contenidos en ese espacio. Francisco fue el primero que
decidió separarse del grupo, yo ya estaba alejado y había tenido
diferencias con Roberto, pese a que mantenía y mantengo una buena
relación con Camaño y Sarghini. En junio Francisco me ofrece hacerme
cargo de la campaña y ahí vimos que teníamos la posibilidad de mostrar
algo distinto si hacíamos una alianza con el sector de Mauricio Macri.
Así con dos meses y medio de campaña, avanzamos y decidimos hacerlo sin
candidato a Presidente, que fue cuestionada por muchos como inviable.
Las encuestas nos decías que la falta de un candidato nacional que
traccionara nos hacía perder fuerza, pero nos pareció que valía la pena
el desafío. A pesar de eso logramos un resultado espectacular, con más
de un millón de votos.
Sin embargo, en su momento se comentó que esto de no llevar candidato a Presidente era sugestivamente funcional al Gobierno.
Nosotros
tomamos lo que creíamos era la mejor decisión para la provincia de
Buenos Aires, si esto sirvió o fue funcional para algún candidato
nacional, ese no fue el objetivo.
¿No hubo un acuerdo secreto, usted después de todo es peronista como los Kirchner?
No,
no lo hubo. Pero además, con la misma lógica podríamos decir que la
atomización de la oposición fue funcional al oficialismo.
Fue funcional al oficialismo…
Claro,
pero no creo que haya sido producto de un pacto secreto, sino porque no
se pudo plasmar en un candidato la mayor cantidad de fuerzas.
¿Exceso de egos?
Puede
haber contribuido algo de eso, pero también estas elecciones deberían
servir para que nos demos cuenta que hay que tener posiciones más
claras, sino todos nos terminamos pareciendo. Y la gente no tiene muy
claro que vota o vota suponiendo que vota a un opositor y termina siendo
funcional o desplazado al oficialismo. Como sea, esta falta de
articulación no lo pudimos resolver en nuestro nivel y nos pareció mas
sincero ir sin un candidato a Presidente.